El Puente se interpone entre las dos cosas que son su razón de ser y de estar
donde está: el obstáculo sobre el cual atraviesa y el sistema de transportación
al cual sirve.
Un Puente es una estructura que permite el paso continuo sobre un cuerpo de
agua, sobre un abismo o depresión, o sobre otras estructuras. Puede usarse para
el paso de peatones, vehículos, canales o tuberías. Si no salva un cuerpo de
agua comparable a su tamaño el Puente es llamado viaducto; si conduce
agua, acueducto. Otros términos técnicos relacionados se definen en el
Glosario.
En esta obra enfatizaremos los puentes de carreteras, aunque también se menciona
a algunos puentes de ferrocarril. En ambos casos los puentes no son proyectos
aislados sino partes de un sistema, y se diseñan y construyen dentro del contexto
y del presupuesto del sistema y la ruta a la cual sirven. El Puente de carreteras
tiene que verse como parte de una carretera, del sistema de carreteras, y aun
como parte del esquema general de transportación del país, ya que en diferentes
épocas se han usado otras alternativas, tales como barcazas de río, barcos costeros
y ferrocarriles.
La
transportación es una actividad indispensable para el
funcionamiento de las sociedades especializadas al llevar a
coincidir a las personas con los respectivos lugares de trabajo,
residencia o recreación, a los productos con los mercados, y a
las materias primas con los lugares de manufactura. Esta
actividad es determinante para la estructura socioeconómica y
geográfica de los países y critica para la economía. Los
puentes son esenciales en todo sistema de transportación
terrestre. Las alternativas para salvar obstáculos, como son el
uso de vados o ancones en los cruces de los ríos, no son capaces
de dar el servicio constante ni pueden atender el volumen de
trafico que un Puente.
En cuanto a su importancia ingenieril, los puentes son una prueba
difícil para diseñadores y constructores. La altura de algunos
puentes y las anchas Corrientes que atraviesan otros los
convierten en problemas de construcción de considerable
envergadura. Las condiciones de apoyo y subsuelo son a menudo
difíciles. La ubicación de muchos puentes es, por necesidad,
precisamente en los lugares menos indicados para la longevidad de
cualquier estructura: expuestos a golpes de agua, salitre,
desprendimientos de taludes, socavación por erosión, y otras
condiciones que normalmente se trata de evitar. Esas onerosas
condiciones, junto a las limitaciones de presupuesto y la
exposición a terremotos y vientos, que los acosan al igual que a
toda estructura, hacen que los puentes se encuentren entre las
obras de ingeniería que más frecuentemente fallan en caso de
huracanes y crecientes. El desastre más sonado relacionado a un
puente en Puerto Rico ha de haber sido el del puente sobre la
desembocadura del río Grande de Arecibo, el cual desapareció
bajo una creciente cuando se preparaban las ceremonias de su
inauguración en 1916.

En términos sociales e históricos podemos argumentar que los
puentes han sido más indispensables y significativos en la vida
cotidiana de los ciudadanos de épocas anteriores que muchas
otras estructuras que estamos acostumbrados a ver como monumentos
históricos. La persona que iba a la alcaldía una vez al año y
a la iglesia una vez a la semana cruzaba el puente dos veces al
día para realizar las labores con que devengaba sus ingresos
para sostener a su familia y contribuir a la economía del país,
al gobierno y a la iglesia.
La arqueología industrial es una disciplina emergente que estudia los
remanentes físicos de la actividad industrial del pasado e interpreta la información
que éstos contienen. Su campo incluye fabricas, haciendas, sistemas de riego
agrícola y otras manifestaciones de la agricultura, la manufactura y la infraestructura,
tales como las comunicaciones y la transportación, a donde pertenecen los puentes.
Los remanentes físicos, ya sean artefactos o estructuras de mayor escala, son
fuentes de información sobre las épocas en que se construyeron y operaron. Esta
información es necesaria para complementar la que proviene de documentos históricos
y testimonies orales. Hay casos en que los objetos reflejan la realidad de la
época más fielmente que muchos documentos. Podemos tomar como ejemplo de esto
la información que se desprendía de un estudio de las características
de las residencias de algún municipio en particular; probablemente ésta
sea más confiable que la información del nivel económico de la población
que podríamos obtener de documentos oficiales tales como las planillas de contribución
sobre ingresos.
La localización de un puente de carreteras es resultado dela interacción de
varios factores. Algunos de éstos son: la topografía del terreno, la localización
de los puntos que se desea unir por medio de la carretera, los recursos disponibles
para la construcción del puente y la carretera, el costo relativo del puente
comparado con el de la carretera, y el poder político de aquellos que se beneficien
de la ruta a mejorarse en comparación con el poder de aquellos que se puedan
sentir perjudicados y del poder de los que prefieran que los recursos se inviertan
en otra región, en otra ruta o en otro sistema de transporte que les traiga
mayores beneficios directos. Al analizar la localización de un puente con respecto
a la topografía y otros factores que son aún evidentes, podemos inferir cierta
información sobre los factores históricos y sociales presentes en la época en
que se construyó.
La construcción en si de un puente refleja la existencia de un beneficio económico
y social a derivarse de mejorar la transportación entre los puntos servidos.
El tamaño de un puente puede reflejar la magnitud del beneficio esperado de
su construcción, y el tipo de construcción y materiales empleados pueden ser
un índice del costo relativo de los factores de producción: tierra, capital
y mano de obra.
La capacidad de un puente en ténninos de carga y anchura nos da una idea del
tráfico para el cual se estaba construyendo. La forma del puente, la calidad
de su construcción, el sistema estructural, los materiales usados, la procedencia
de las estructuras importadas, el grado de omamentación y otras características
de un puente nos brindan una valiosa información sobre la sociedad que lo erigió.
Por otro lado, no hay mejor forma de sentir la vida de nuestros abuelos
y bisabuelos que estar dentro de los mismos espacios y atravesar las estructuras
que ellos atravesaban diariamente. Esa experiencia no se puede sustituir
por libros ni ilustraciones.
El propósito principal del Proyecto de Evaluación de Puentes Históricos de Puerto
Rico, el cual culmina con la publicación de este libro, fue escoger y presentar
un conjunto de puentes capaz de comunicar a nuestras presentes y futuras generaciones
una serie de ejemplos palpables, lo más completa y fiel posible, de las diversas
estructuras construidas a través del devenir histórico de nuestro pueblo para
salvar los obstáculos y así facilitar la comunicación y la transportación terrestre.
Este libro muestra los puentes que han sido oficialmente designados como históricos
para resaltar estos logros de la ingeniería en Puerto Rico e interesar a la
ciudadanía en su conservación. Cada uno de estos puentes es una "pieza
de museo" que no sólo podemos observar sino hasta usar.
El proyecto, que se extendió por tres años, se hizo con fondos de la Autoridad
de Carreteras y de la Administración Federal de Carreteras y la participación
del Instituto de Cultura Puertorriqueña y la Oficina de Preservación Histórica
de Puerto Rico. Su realización estuvo a cargo del Centro de Investigaciones
de la Facultad de Ingeniería del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto
Rico.
El haber designado como históricos a un grupo de puentes facilitará la planificación
de proyectos de puentes y carreteras a la vez que ayudará a que se preserve
un conjunto de puentes que demuestre físicamente la aplicación de diferentes
tecnologías y materiales a este tipo de estructura a través de la historia de
Puerto Rico. La selección también da mórito a aquellos puentes de mayor valor
estético, cultural e histórico.
Desgraciadamente, las leyes existentes protegen a un monumento histórico sólo
de aquellos proyectos que sean del gobierno o tengan aportaciones gubernamentales.
En esos casos obligan a buscar alternativas que no requieran la destruccióno
alteración del monumento. Si no las hubiera, o si éstas resultaran demasiado
onerosas, entonces hay la obligación de mitigar los daños; o sea, de estudiar
la posibilidad de trasladar al monumento a otro sitio, modificarlo lo menos
posible, o, en ú1timo caso, hacer un estudio arqueológico completo antes de
destruirlo. En otras palabras, el hecho de que una estructura sea declaradahistóricanoquieredecirque
no puede ser destruida o alterada bajo ninguna circunstancia, ni aunque se trate
de un proyecto gubernamental.
La mejor forma de conservar un puente histórico es mantenerlo, cuando sea factible,
en su uso original, de manera que reciba el mantenimiento adecuado.
El proyecto estuvo dividido en tres fases, de las cuales
este libro corresponde a la tercera. Primero se designó un panel compuesto por
personas de gran competencia provenientes de diversos campos relacionados a
los puentes históricos. Ese panel estableció preliminarmente unos criterios
y requisitos, así como el sistema de evaluación que se usaría más adelante para
designar a los puentes históricos. Tras examinar documentación, informes de
campo y fotografías de los puentes candidatos, el panel recomendó finalmente
una lista de puentes, la cual fue refrendada por las cuatro agencias concernidas:
la Autoridad de Carreteras de Puerto Rico, la Administración Federal de Carreteras,
la Oficina de Preservación Histórica de Puerto Rico y el Instituto de Cultura
Puertorriqueña. En el ap,éndice se detalla la metodología y los criterios utilizados.
Para considerar como posible puente histórico a alguna estructura, el
panel estableció el requisito de que ósta tenía que ser significativa como
puente; de lo contrario sólo podría ser un lugar u objeto histórico. Como
consecuencia se descartó considerar a puentes Corrientes de este siglo con sistemas
estructurales de poco significado ingenieril. En redundancia con este requisito
los puentes candidatos tenían que cumplir con el tamaño mínimo oficial
de 6 metros de longitud, ya que en la tradición de las obras públicas se clasifica
a las estructuras menores como pontones o alcantarillas. En términos
de antigüedad se consideró a los puentes anteriores al 1945, y a aquellos anteriores
al 1951 con algún rasgo excepcional. además de los puentes de carretera en uso,
se tomó en cuenta a los puentes abandonados y a los que fueron hechos para uso
del ferrocarril.
A esta introducción le sigue un trasfondo histórico sobre el desarrollo de la
transportación terrestre y la construcción de puentes en la isla hasta 1945.
En esa sección se menciona a varios puentes notables hoy desaparecidos, incluyendo
a algunos puentes de ferrocarril y al primer puente colgante de las Antillas.
Los de mayor interés entre la totalidad de los puentes
históricos existentes se presentan individualmente y con fotos en la parte siguiente.
Aparecen divididos en las siguientes categorías: de arco, metálicos de armadura
y armazón lateral, metálicos de vigas laterales, de vigas múltiples y "otros
tipos". Las categorías usadas aquí para efectos de presentación no siempre
coinciden con la clasificación técnica, dada en el primer apéndice.
Al final se incluye un glosario con los términos técnicos utilizados y una bibliografía
que incluye las referencias de las notas. Un primer apéndice detalla la metodología
utilizada para escoger los puentes y menciona a todos los puentes seleccionados.
Figura como segundo apéndice un "pliego de condiciones" típico usado
en la adquisición de puentes metálicos a fines del siglo 19, el cual describe
en detalle el material y los métodos de fabricación, protección y transporte
que habría de utilizar el taller suplidor.